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Aquí empieza nuestra excursión
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Para ello seguir la calle Navalguijo hasta su final, al pie de una fuente, en una zona más ancha de la pista de tierra que allí empieza
Seguiremos la ancha pista, pasando entre muros de piedras y atravesando al poco sobre un pequeño puente, que cruza un riachuelo.
Seguimos por la derecha hasta encontrar el gran letrero oficial de información de la Red de Espacios Naturales de Castilla y León que orienta sobre la excursión.
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Una vez llegados a este punto tomaremos el camino de la derecha
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Se nos abren en este momento dos opciones, izquierda o derecha. Dejamos la estrecha vereda de la izquierda que sigue un muro de piedra y tomaremos por el ancho camino de la derecha, encontraremos unos metros más adelante una bifurcación a la izquierda, la cuál tomaremos enseguida Esta vía nos lleva a un gran pinar que nos acompañará pegado a la derecha, hasta que entraremos en el mismo durante unos 90 ó 100 m, en una marcada curva a la izquierda. Salimos del pinar enlazando enseguida con una senda de monte bajo. En este punto podemos oir correr la Garganta de los Caballeros a nuestra izquierda, muy abajo.
Poco más adelante se abre una leve senda a la izquierda, muy fácil de pasar desapercibida y muy mal señalizada, que sigue un muro de piedra a su izquierda (si no tomamos esta senda, la que llevamos de origen se embroza enseguida y aunque se puede seguir, se pierde en varias ocasiones y nos desviaría ladera arriba.). Tomada pues la buena senda de la foto, ésta en veinte minutos aproximadamente y atravesando un robledal por un camino empedrado a tramos, nos llevará a un amplio prado desde donde ya se pueden ver los primeros picos al fondo.
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Trás una hora aproximadamente de camino encontraremos esta magnifica vista
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Aproximadamente una hora después de empezar nuestro excursión, encontramos una enorme pared de roca a nuestra derecha de la que vierten las aguas de una fina cascada. Cruzamos el riachuelo, que va a dar al río. Al poco la garganta va cerrándose, formando a ambos lados altas paredes graníticas. Aquí, al tiempo que la vía gira 90 º a la derecha de forma brusca, ésta se vuelve camino empedrado. Aquí se puede disfrutar de la garganta en su forma más salvaje, con cascadas y pozas por doquier. Tras pasar una angarilla de alambrada (que debe dejarse cerrada, para que no salga el ganado de la zona) nos topamos con el desagradable letrero de "PROPIEDAD PRIVADA. PROHIBIDO EL PASO", escrito con pintura blanca sobre una gran roca del camino.
Al poco, en un ensanchamiento del camino, en un prado, hay un cobertizo de pastores.
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Laguna de los Caballeros. Vista de un día de niebla.
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El tiempo empleado para llegar a este punto será de unas 3 horas más o menos. Unos veinte minutos después superamos una loma que deja a nuestra izquierda un profundo precipicio, por el cual fluye el río, de unos 50 metros de profundidad. Desde aquí se puede ver muy al fondo, la loma que deja adivinar la ubicación de la laguna de los Caballeros, tras un amplio y largo prado salpicado de manchas de piorno.
A esta altura parece perderse el camino, pero pronto se observan hitos de piedras aquí y allá, que nos hacen atravesar el riachuelo de un lado y de otro en varias ocasiones.
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